martes, 14 de mayo de 2013

Alguien tenía que decirlo...


...y ese alguien ha sido Loulogio. Llevo años hablando del tema y por fin un vlogger español se ha decidido a tratarlo (con su habitual tono de humor, ¡cómo no!).



Porque sí, en los últimos años el mundillo "friki" ha pasado de ser el paraíso en el que muchos deseábamos estar a convertirse en la nueva "moda" para niños. A gente como yo (y Lou) esto es que nos molesta sobremanera. ¿Por qué? Pues aquí va la explicación. Hablaré desde mi propia experiencia noventera, aunque sin duda es aplicable aún más a los ochenteros.

Allá por las escuelas de primaria de los 90, lo que estaba "de moda" era jugar a las barbies (y ya posteriormente a las Bratz) entre las niñas y a los action-man entre los niños. En la tele lo que todos veían eran cosas como Al salir de clase y Los Serrano. La música que se escuchaba era la salida de los mixes veraniegos tipo Máquina Total y algo más tarde la salida de programas como OT. Bien, todo aquel que no siguiera estas "modas" era humillado, maltratado, marginado y considerado "raro". Si una niña jugaba a videojuegos que no fuesen de ponis o barbies, era rara. Si un niño prefería su GameBoy a jugar al fútbol, era raro. Y qué decir de las que preferíamos jugar a ser niñas elegidas que a "mamás y papás"...

Bien, aquí empieza lo malo. Todos aquellos que nos marginaban, insultaban, etc. por ser "frikis", son ahora los mismos que se compran esas camisetas de "1 up" de Mario, los que llenan ahora los salones del manga con sus cosplays chungos del Vocaloid, los que se creen artistazos porque dibujan manga cuando a ti te llamaban raro por leer cómics de Spiderman en primaria, etc.

Sí, así son las cosas. Los que éramos frikis en aquel entonces lo sentíamos de verdad. Amábamos todo aquello. Pero toda esa población que llena los salones ahora no lo hacen más que por "moda". Y esa hipocresía es lo que nos revienta. Ver gente que se cree "moderna" por haber visto 2 animes en su vida y haber ido a un salón del manga, es muy frustrante.

Y en fin, me alegro que alguien se haya decidido a decir públicamente lo que ya muchos pensábamos.