viernes, 28 de noviembre de 2014

¡Más fofuchas!

Pues sigo fofucheando por la vida y aquí os comparto unas cuantas que he hecho la última semana ¿Qué os parecen?

Elizabeth-Bioshock Infinite



Totoro


Daenerys-Juego de Tronos





















Mérida-Brave






¡Se acerca la Navidad!


         Ya va llegando la Navidad y como cada año, voy pensando en las cositas que me gustaría que me trajera Santa Claus (por el mero placer de desear, no porque luego me lo traiga >o<).
       
          La lista de este año se parecerá bastante a la del año pasado, aunque esta vez no pido quedarme con ningún gato ya que al final pude quedarme a Maya las navidades pasadas (y aquí que sigue, hecha un trasto).

Y la lista empieza con cosas que ya quería el año pasado, como el disco Dreams Of Fire, de Karliene. Llevo todo el año queriendo escucharlo y aún no he podido T.T . Y encima en este tiempo ha sacado otro mini álbum con canciones inspiradas en Ana Bolena. ¡Con lo que me gusta a mí toda la historia de los Tudor! ¡Y mezclado con la voz de Karliene debe de ser orgásmico!


También sigo queriendo este vestido de Bodyline. Es que es tan precioso...<3


Este año necesito una cámara nueva porque la mía digamos que sufrió un "pequeño" accidente...Ejem...(Se cayó por el balcón u.u). La verdad es que no necesito mucha cosa. Con una cámara compacta que eche fotos más o menos en condiciones me sobra. La verdad es que la que tenía me gustaba mucho T.T

Y algo que me haría mucha, MUCHA, ilusión sería el último disco de uno de mis grupos preferidos, Descensus de Circa Survive. Lo poco que he oído del disco me encanta, me emociona, me deja tonta, me deja....sin palabras.


¿Y vosotros? ¿Qué le pedís a Santa Claus/Reyes Magos?

viernes, 21 de noviembre de 2014

Las Fofuchas de Candy

      Últimamente me ha dado por las manualidades. Todo empezó cuando mi prima Merche nos regaló a mi y a mi hermana unas "fofuchas". La mía era una cantante y la de mi hermana, Bunny de Sailor Moon. La verdad es que me parecieron bastante curiosas. Desde entonces me fui dando cuenta que estas muñecas están por todas partes: en escaparates, en tiendas...Entonces me interesé aún más por ellas. La verdad es que por su forma parecían bastante fáciles de hacer y hace una semana dije ¿y por qué no investigar y probar a hacer una? Pero la verdad es que hacerlas no es tan fácil como parece.


      Las fofuchas proceden de Brasil y están hechas con goma eva o "foamy". Pero ésta goma eva es termoformada, es decir, se le aplica calor para que coja la forma deseada. En su interior suelen llevar piezas de porexpan o corcho y alambre. Así dicho suena fácil pero lo difícil empieza una vez nos ponemos a trabajar. Hay que utilizar la plancha, pistola de silicona caliente, distintos pegamentos, cúters, tijeras, alicates...Y eso es lo que lo hace más complicado. Además, hay que tener mucha paciencia entre que se caliente la goma eva y se secan los pegamentos.


      Pero sin duda lo más característico y atrayente de estas muñecas es que son totalmente personalizables. Por eso, hay gente que las vende y se ofrece a crear fofuchas por encargo.

      En internet se pueden encontrar muchísimos tutoriales y páginas de artesanos. Y bueno, yo estoy empezando ya con mis primeras muñequitas, ¿qué os parecen?
      
Fofucha Finn de Hora de Aventuras


Fofucha Claire de Outlander

jueves, 17 de julio de 2014

La Voz del Guadalquivir: un sueño cumplido

He estado algo de tiempo sin entrar en el blog y ha sido por una buena razón. Resulta que me presenté a un concurso de canto y, después de un mes de galas, emociones, nuevas sensaciones, y trucos para la garganta, resulté ¡GANADORA! Era la primera vez que me presentaba a un concurso de canto medianamente serio (sin contar concursos de karaoke de salones del manga XD) y ni siquiera pensaba pasar de la primera gala. Sin embargo, pasé la primera fase, la siguiente...y llegué a la final. No me lo podía creer...
En la última gala, Adriana, la presentadora y directora, para dar finalmente el nombre del ganador, dijo 3 nombres, los de los 3 finalistas. Yo pensaba que quedaría 7ª u 8ª pero mi nombre fue uno de los 3 primeros y, finalmente, me dieron un cheque gigante de ¡1000 euros!


No se si puedo explicar con palabras lo que sentí en aquel momento. La única palabra que se me venía a la cabeza una y otra vez en mayúscula y negrita era GRACIAS. Gracias porque jamás había confiado en mi voz, nunca me gustó y ni mucho menos pensaba que sería capaz de ganar un concurso.



La primera parte del premio consistía en un premio en metálico de 1000 euros, la cual irá destinada a la reanudación de mis estudios. La otra parte del premio consiste en la grabación de una maqueta y llevo desde el fin del concurso dedicada a ello, así que, cuando finalmente tenga las canciones compuestas y grabadas, las pondré por aquí :3



Como podéis ver, el concurso no lo gané yo sola sino que mi novio me acompañó en todo momento con su música y su apoyo.


Después de aquello me entrevistaron en la radio y en el periódico Diario Jaén. ¡Jamás pensé que viviría algo así!

Bueno, perdón por esta entrada tan rarita pero sentía que no podía seguir publicando cosas en este blog sin contároslo :3
Como he dicho, conforme vaya teniendo cositas de la maqueta, las iré publicando.


Salu2

miércoles, 5 de marzo de 2014

Here comes the sun

Bueno, pues mientras os traigo el resto de la historia de Lili, os dejo con esta sesión improvisada. Después de un mes entero lloviendo, ha salido el sol y he aprovechado para sacarla a pasear.

¡Hasta luego!


lunes, 24 de febrero de 2014

Vida y muerte de Lilium Tristesse-Parte 1

Tristesse. Ese era mi apellido. Supongo que, al fin y al cabo, con ese apellido mi vida no iba a ser un camino de rosas. Lo heredé de mi padre, Andrée, un jurista de ciudad retirado a un pequeño pueblo en el campo. A pesar de tener ese apellido, mi padre nunca parecía estar triste. Ni siquiera cuando llegaba el 28 de Mayo, mi cumpleaños y aniversario de la muerte de mi madre. Sí, murió al darme a luz. Pero aun así, mi padre celebraba con alegría el día y me cubría de regalos: muñecas de blanca porcelana y finos vestidos, zapatos traídos de París por un amigo comerciante, bellas telas para hacer mis propios diseños…Porque una de las pocas cosas que siempre me gustó fue diseñar y coser ropa.

Encajes, bordados,  flecos…aquello me apasionaba. Sobretodo me encantaban las telas estampadas de hermosas flores de distintos colores. Me encantaba diseñar y coser con ellas…pero no vestirlas. Conmigo era distinto. Yo jamás me pondría alguno de aquellos vestidos repletos de rosas y orquídeas. No me sentiría cómoda, por más bonito que fuese. Lo mío era el negro. Aquella ausencia de color me relajaba. Además, hacía juego con mi larga y negra melena, lo único que me gustaba de mí. Es por ello que la cuidaba y cepillaba cada día y, si alguna vez pedía algo a mi padre, solían ser aquellas cremas hidratantes de las que Lucrezia me hablaba. Ella era mi única amiga.

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Vivíamos en mitad del campo, y sólo éramos unos pocos vecinos (y los respectivos miembros del servicio de cada familia) por lo que las niñas de las casas nos reuníamos en la mansión de la institutriz Madame Lefebvre. Yo estaba acostumbrada a ser objeto de burla del resto de chicas. Quizás por mi forma de vestir,  porque sentían envidia de los halagos de Madame en cuanto a mis dotes de costura o simplemente porque la simpatía nunca fue mi fuerte. De hecho, las clases de protocolo eran en las que Madame me dedicaba más regañinas. Sin embargo, un día una niña nueva que se había mudado a la antigua casa de los Barraud llegó a las clases de Lefebvre . Tenía una larga y rizada cabellera dorada y llevaba un vestido de los que a mí me gustaba diseñar: lleno de encajes blancos y de tela estampada con hermosas flores de color rosa. Nada más llegar, se colocó de pie al lado de Madame y procedió a presentarse:
-Buenas tardes, señoritas. Me llamo Lucrezia Florit y acabo de mudarme aquí con mis padres, Monsieur Auguste Florit y Mademosielle Julienne Florit; y mis 2 hermanas, Ruth y Sérène. Espero que seamos amigas.
Tras una reverencia educada a Madame, se dirigió hacia mí, sentándose a mi lado, el lado más alejado de las demás chicas y de la mesa de Madame. No entendí muy bien por qué. Cuando se hubo colocado el largo vestido en la silla, se dirigió hacia mí en voz baja y preguntó mi nombre.
-Eh…¿cómo te llamas?-dijo mientras Madame rebuscaba algo entre sus libros.
-Em…Lilium.-dije algo confundida.
-Oh, ¡qué bonito! Seguro que las demás tienen nombres simples como Marie o Anne. Parece que he hecho bien al sentarme a tu lado.
Así empezó nuestra amistad. Lucrezia resultó ser la más curiosa criatura que había conocido jamás. Ante Madame, era la niña más educada de todas, pero a sus espaldas, se burlaba de lo “repipis” que eran las demás e incluso se atrevía a hacerles gestos maleducados como sacarles la lengua. Aunque parecía una niña dulce y recatada, era traviesa y aventurera, y disfrutaba llenando de barro aquellos vestidos que a mi tanto me encantaban, lo cual me sacaba de quicio. Nos volvimos inseparables. Por primera vez, me relacionaba con algo más que agujas e hilos y, al fin, salía de casa. A mi padre aquello le agradó sobremanera y se sintió muy agradecido con Lucrezia porque, aunque él no lo mostraba, sé que le entristecía mi solitaria forma de ser.  

Lucrezia me contaba cosas de París y de las tiendas de moda de allí. Me hablaba de perfumerías con aromas que te transportaban a lugares exóticos y desconocidos; damas con sombreros, tocados y pelucas de suaves colores…Aquello me parecía como un mundo de ensueño. Aun así, prefería que siguiese siendo un sueño ya que yo disfrutaba más de mi realidad. Casi todas las tardes, tras las clases de Madame, salíamos a pasear por el prado (bueno, yo paseaba; Lucrezia, brincaba). Yo empezaba a gritarle que tuviese cuidado de no ensuciarse el vestido aunque casi siempre acababa con los bajos de la falda embarrados. A veces, ella venía a mi casa, yo le daba a escoger una de mis telas, y empezaba a confeccionarle vestidos. Algunos días, yo visitaba la casa de Lucrezia y tomábamos el té con sus hermanas y su madre. Ellas eran damas auténticas pero ante su familia Lucrezia no ocultaba su verdadero ser. Su madre le reñía continuamente por la forma de sentarse, de comer o de coger la taza de té, pero no eran regañinas serias, sino que después de cada riña, venían unas risas de cada una de nosotras.


Aquellos fueron los tiempos en que empecé a reír. Lo cierto es que era una sensación que jamás había experimentado antes. Siempre fui una niña seria y educada. Hacía lo que me mandaban y jamás replicaba. Lo máximo que llegué a hacer fue sonreír con mi padre, que siempre hacía unos esfuerzos tremendos por sacarme una carcajada. Él me quería. Era lo único que le quedaba. Y la culpa era mía. Sí, yo me odiaba. Me odiaba por haberle arrebatado la vida a mi madre, por haber dejado solo a mi padre. Pero era por él, que intentaba ser feliz y vivir. 


CONTINUARÁ...