jueves, 26 de marzo de 2015

¡Mission Complete!

Después de varios intentos, conseguí dar con la solución y que por fin me saliese el pan.
Busqué ayuda entre familia, amigos y algunos grupos de celíacos de Facebook y todos coincidían en que seguramente el problema fuese la levadura.
Primero compré levadura Royal de panadería...Y no funcionó.
Sin embargo, luego compré levadura fresca Levital y, ¡el pan por fin subió! Hubo un momento en que mi madre y yo llegamos a temer que el pan se saliese del molde de tanto que se infló.



Esta es la lista de ingredientes definitiva:
· 420ml agua templada
· 3 cucharadas aceite oliva
· 1 cucharada azúcar
· 1 cucharadita sal
· 400g harina Mix de Proceli
· 100g harina garbanzo
· 1 cuadradito levadura fresca

Utilicé el programa normal (el de 3 horas) y el nivel de tueste máximo. Mi madre tiene la teoría de que sale mejor al cambiar la mantequilla por aceite. Eso sí, recién hecho, cuando aún está calentito, está...¡buenísimo!



¡Por fin me puedo hacer bocatas! 


jueves, 12 de marzo de 2015

El duelo: Yo VS Panificadora

Bueno, pues hace unos meses, después de un verano de digestiones pesadísimas y una sufrida endoscopia, me diagnosticaron celiaquía. Desde entonces he pasado varias etapas: esto es tontería; uy, parece que va a ser verdad; venga, que me lo tomo en serio. El caso es que me está costando mucho acostumbrarme pero dentro de lo que cabe, mi dieta no ha cambiado tanto. Sin embargo, hay algo que me trae de cabeza: EL PAN.

Soy una de esas personas que no sabe comer sin pan. También influye que me han educado en la "cultura del pan", esa en la que te miran mal si te comes un cacho de jamón sin un poco de pan. El caso es que, al diagnosticarme, no me imaginé todos los problemas que me traería esto.

Los panes sin gluten que se comercializan suelen ser bollitos pequeños, de precios disparatados. Y por si fuera poco, ESTÁN MALOS. Eso me llevó a ir probando varios hasta encontrar alguno respetable: Masymas, Mercadona, Carrefour...Lo que me llevó a unos bollitos (creo que son Schär) que están buenísimos y muy blanditos. Lo malo, valen como ¡1€ el bollito! Total, que mi madre ya se volvía loca buscando panes.
Mi cacharra
El caso es que desde que me diagnosticaron, un montón de gente me comentó que conocían a celíacos que se hacían su propio pan con unos cacharros llamados panificadoras. Y después de meses de briega con los panecillos, me han regalado una. Ahora...no es tan fácil como parece.

Ahí estaba yo, frente a ese imponente electrodoméstico, sin tener la más remota idea de cómo funcionaba, con las instrucciones en las manos. Creo que es la única vez que me he leído el manual de instrucciones completo de algo. Empecé a mirar recetas en internet. Encontré un montón (y muy variadas), pero ante la duda, decidí seguir las medidas que venían en las instrucciones pero cambiando la harina normal por harina sin gluten. Y el resultado fue...¡un pochi-pan!

El "pochi-pan"

Aquello ni era pan ni era ná. Quedó totalmente sin forma y con la superficie totalmente cruda. "Bueno, es muy difícil que me salga a la primera". Pero es que a la segunda, ¡me quedó exactamente igual y eso que cambié algo las medidas y estuve vigilando!

En fin, y aquí me hallo, pidiendo ayuda por todos lados a ver si doy con el problema (aunque me han comentado que puede que la cosa esté en el tipo de levadura que estoy usando).

¿Conseguiré algún día hacer pan?